7 ene. 2014

Reportaje de Familia: Lucas, Josy y Jose


Cuando comencé a estudiar fotografía no sabía exactamente por que lo hacía, me gustaba todo y aunque quería aprender a fotografiar rostros y expresiones, en lugar de hacer eso me pasaba el día haciendo fotos de paisajes. Se que otra de las motivaciones por las que quería estudiar fotografía era para editar. Al editar una foto podés ver cuanto tiene para expresar, ves como cambia y cuánto más nos dice, eso me gusta mucho.

Así pase tres años, tratando de aprender y estudiar todo lo posible sobre fotografía. Hice muchas, muchas fotos. Poco a poco fui haciendo fotos mejores. Me equivoqué miles de veces. Aprendí más cada vez que me equivocaba. Hice cosas que ahora las veo y me río. También hice cosas que me gustan.

Hasta que por fin pude descubrir lo que quiero fotografiar, lo que más me gusta hacer: contar historias... Fotografiar pequeños momentos que son en realidad grandes recuerdos, esos momentos que pasan casi desapercibidos pero que son tesoros para coleccionar de nuestras vidas.

Pensé mucho hasta que encontré las palabras que quiero que me guíen cuando hago una foto: emoción, felicidad, recuerdos, cotidiano, real, espontaneo.

Miro las sesiones de fotos que hice hace tiempo y me doy cuenta que muchas veces, sin hacerlo intencionalmente, trataba de atrapar esas palabras en las fotos, en las escenas, eso me alegra porque me doy cuenta que aunque no sabía exactamente al principio lo que buscaba cuando fotografiaba, había algo dentro mío que sí lo sabía... y que me ayudó a darme cuenta de lo que quiero hacer.

Hace unos días unos amigos nuestros se volvieron a vivir a Argentina. Ellos son una pequeña familia que conocimos estando aca. Unas semanas antes de que ellos se marcharan pensé que un lindo regalo para hacerles era estar con ellos una mañana y fotografiar su día a día en Fuerteventura para que cuando dentro de un tiempo quieran recordar sus días en la isla pudieran hacerlo de una manera muy personal, pudieran volver a ver de una manera más tangible esos pequeños recuerdos que quedan en la memoria.

Ellos estuvieron de acuerdo y un domingo por la mañana allá fui.
Mientras hacía las fotos ese domingo en su casa, en la playa y por el pueblo donde vivían no dejaba de pensar en que eso era lo que más me gusta hacer, poder atrapar esos recuerdos, poder contar tu historia. Pensaba que por fin había encontrado la mejor manera en que mi cámara y yo nos entendiéramos... me sentí muy feliz.

Gracias Josy, Jose y Luca por dejarme vivir con ustedes un momento tan personal. Gracias por dejarme contar vuestra historia.

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